Cuaresma: Cuarenta Días

CUARENTA DÍAS

Miércoles de ceniza…

Comienza la Cuaresma…

Cuarenta días para caminar distinto,

cuarenta días para andar despacio,

para dejarnos enseñar una vez más

la historia siempre nueva de la cruz:

pasión de sangre que termina en luz.

 

Cuarenta días que nos hablan todavía

de desprecio y agonía,

de soledad e injusticia,

de alianzas imposibles

y de manos que se lavan;

de sobornos y traiciones,

y de tantas negaciones.

 

Cuarenta días que nos enseñan, sin embargo,

que donde todo parece perdido aun es posible el milagro;

donde la noche parece eterna

siempre vuelve a amanecer;

donde la fe parece vencida

siempre se puede volver a creer.

 

Cuarenta días para mirar la vida de Aquel

que fue y que es la Vida.

Cuarenta días para el arrepentimiento,

para la búsqueda, para el asombro.

 

Cuarenta días, que son pocos, para tratar de reencontrar el sentido

de nuestra propia existencia, desafiada por las palabras y los silencios,

los gestos y las miradas; los huellas, los pasos, los descansos,

las fiestas, las comidas y los ayunos de Jesús,

el Cristo del amor y la ternura.

 

Cuarenta días para descubrir, una vez más,

que aquello que empieza con cenizas,

culmina en resurrección de esperanzas

y sueños nuevos y horizontes de plenitud.

 

Gerardo Oberman

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